Cada fin de mes, días enteros cruzando cuentas, persiguiendo facturas y cuadrando números que no cuadran.
Sabes cuánto tienes hoy, pero no cuánto tendrás en 30 días. Las decisiones se toman a ciegas.
Si el administrador se enferma o renuncia, nadie más sabe armar los números. Eso es un riesgo, no un proceso.
Entradas, salidas y proyección a 30/60/90 días. Sabes hoy si el mes que viene aprieta.
Qué debes, qué te deben, qué vence esta semana. Ordenado por urgencia, no por orden de llegada.
Cada gasto cae en su categoría automáticamente. Ves en qué se va la plata sin armar el Excel.
El agente pre-arma el cierre: cruza cuentas, marca inconsistencias y deja listo lo que tu contador necesita.
*Resultados típicos según el punto de partida de cada operación.
Cómo entra y sale la plata, qué sistemas usas, qué reportes necesitas y quién los lee.
Bancos, facturación, gastos. El agente consolida todo en una sola vista, sin doble captura.
Diario, semanal, mensual — cada quien recibe lo suyo. Y cualquier número se pregunta por chat.